Ya llegó el último fin de semana de nuestra vida en Alemania (o al menos por ahora, aunque esperamos que vaya para largo)...
Las últimas semanas fueron moviditas y llenas de imprevistos, pero no podíamos despedirnos de Heidelberg con un mal sabor de boca... así pues qué mejor forma de hacerlo que venga la familia a disfrutar de un fin de semana soleado y a 24 grados!!
Viernes 28 de Marzo. Salgo prontito hacia Frankfurt para recoger a mis tios del aeropuerto. Llegamos a la hora de comer a Eppelheim así que paramos en un puesto a tomar un pollo asado y unas salchichas.
Ahora toca bajar la comida, y con los niños nada mejor que visitar un parque para jugar un rato, son enormes!
Ya que estamos en Eppelheim aprovechamos para enseñarles nuestra casa, o mas bien, lo que quedaba de ella... ya que en un par de días cargábamos el coche y volvíamos a casa. Como aun teníamos las maletas en el coche nos separamos, y aprovechamos para viajar en tranvía hasta Heidelberg mientras los chicos descargaban en el hotel.
Una vez allí, nos encontramos en la calle principal para tomar algo de merendar y dar un paseo por la calle central.
Además de la calle principal, tanteamos los alrededores del hotel, que estaba situado justo en el Puente Viejo.
Para completar el dia subimos al Castillo de Heidelberg, es visita obligada visitar el castillo por la noche y durante el día y reservamos mesa en el restaurante Schnitzelhaus donde preparan mas de 100 tipos diferentes de Schnitzel (filetes empanados con salsas).
Y a dormir! que ha sido un viernes muy movidito y llega un sábado completo!
Sábado 29 de Marzo. Hoy nos convertimos en aventureros! Subimos por el paseo hasta el Paseo de los filósofos y continuamos la ruta hasta el Anfiteatro... eso si, no teníamos ni idea de que estaría tan lejos!
Después de unas horitas andando y sinceramente, ir un poco perdidos... por fin encontramos el restaurante que hay junto al Anfiteatro y aprovechamos para refrescarnos un poquito la garganta! Entre el sol y el calor esto parecía Málaga mas que Heidelberg!
Y por fin llegamos al Anfiteatro!
Ya era hora de merendar mas que de comer y David quería probar las salchichas alemanas, así que
emprendimos el camino de vuelta... Al final la salchicha salió rana y el pobre David llegó a la conclusion de que no son como las Óscar Mayer de toda la vida y terminó comiendo por tercera vez en dos días Nuggets de pollo ;)
Descansamos un ratito en el Hotel mientras Alex va en busca de la cafetera (pues no fue cansino ni ná con la cafetera) :)
Es sábado de fútbol y no hemos cenado, así que nos acercamos al bar en el que hemos visto los partidos los últimos 6 meses para ver al Atleti jugar, unos refrescos, alitas de pollo y nachos para picar antes de irnos a la cama.
Domingo 30 de Marzo. Como este fin de semana va de hacer cosas diferentes por Heidelberg, hemos cogido el barquito que da un paseo por el río. Las vistas de las dos orillas son muy bonitas y el tiempo nos ha acompañado todo el fin de semana!
Después del paseo en barco y para despedirnos de la ciudad, subimos al Castillo de Heidelberg, en esta ocasión de día.
A penas quedan unas horitas para despedirnos, solo que esta vez el reencuentro será antes de lo esperado... hacemos tiempo tomando un refresco en un banquito a orillas del río.
Es hora de decir adiós!
Después de dejar a mis tíos y primos en el autobús de camino a Frankfurt, cargamos el coche de maletas, nos despedimos de todo lo que quedaba aquí y pusimos rumbo a Barcelona, primera parada antes de separar nuestros caminos temporalmente.
Pasamos así página y cerramos este capítulo que aunque no ha sido como esperábamos, nos ha servido para crecer, madurar y conocer aun mas (en todos los sentidos). Es increíble la de cosas que puedes aprender en esta vida...
Pero como me han enseñado... tienes que vivir donde seas feliz :)
No hay comentarios:
Publicar un comentario